La radiología vascular eleva la supervivencia en cáncer

La radiología vascular eleva la supervivencia en cáncer

La radiología intervencionista, en colaboración con otras especialidades, ha conseguido aumentar la supervivencia de los pacientes oncológicos. Así lo ha señalado a DM Javier Blázquez, vicepresidente de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista.

La radiología vascular intervencionista juega un papel muy destacado en el ámbito oncológico, tanto en el diagnóstico del tipo de cáncer, realizando la biopsia para extracción de una muestra del tejido, como en su tratamiento, administrando el fármaco directamente en los vasos que nutren al tumor y posteriormente ocluyéndolos. De hecho, tratamientos como la radiofrecuencia, la quimioembolización arterial o la radioembolización consiguen frenar la progresión del tumor, aumentar la supervivencia y, en algunos casos, la curación.

En este contexto, según ha manifestado a DM Javier Blázquez, vicepresidente de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (Servei) y jefe del Servicio de Radiología del Hospital Ramón y Cajal y de la Unidad de Radiología del Centro Oncológico MD Anderson, ambos en Madrid, «el mensaje fundamental es que la radiología intervencionista, en colaboración con otras especialidades, ha conseguido aumentar la supervivencia de los pacientes oncológicos».

Un ejemplo paradigmático de este papel se muestra en el cáncer de hígado, que representa el 80-90 por ciento de los tumores hepáticos primarios en nuestro medio y aparece en el 90 por ciento de los casos en pacientes cirróticos, en los que supone la primera causa de muerte. En el momento del diagnóstico, la media de supervivencia es de seis meses y sólo el 20 por ciento de los casos son resecables con intención curativa.

En este escenario, los tratamientos de radiología intervencionista van desde la destrucción completa del tumor por medio de técnicas de radiofrecuencia a través de la piel, con resultados superponibles a los de cirugía, hasta la quimioembolización intraarterial, que permite administrar los quimioterápicos directamente en las arterias tumorales. De hecho, los especialistas han destacado que este tratamiento es el único que ha mostrado beneficio en la supervivencia de los pacientes: en tumores con tamaño igual o inferior a cinco centímetros, las tasas de supervivencia a los tres años varían desde el 41 al 76 por ciento de los pacientes.

Metástasis de colon

Blázquez ha destacado que las técnicas de la especialidad también están dando buenos resultados en las metástasis de cáncer de colon, que se traducen en que «la supervivencia aumente de forma significativa». Asimismo, también ha remarcado los avances y mejoras en neurorradiología intervencionista, que está desarrollando estrategias con quimioterapia intratumoral, o en cáncer de mama.

«La posibilidad de hacer biopsias por resonancia magnética ayudará además al diagnóstico y mejor tratamiento de los pacientes». En cualquier caso, para mejorar y optimizar estos resultados positivos, Blázquez ha hecho hincapié en que «es prioritario y fundamental que los radiólogos se incorporen en unidades multidisciplinarias junto con oncólogos, patólogos, cirujanos generales…», y ha precisado que «la radiología intervencionista no tiene sentido sin este abordaje global».

Aneurismas de la aorta

La radiología vascular e intervencionista abarca también el tratamiento sin cirugía abierta de los aneurismas de la aorta. Esta intervención, realizada por un equipo integrado por radiólogos vasculares, cirujanos vasculares, anestesistas y enfermería especializada, consiste en colocar unas prótesis vasculares por dentro de la aorta enferma eliminando el riesgo de rotura.

La implantación implica el abordaje quirúrgico por vía percutánea de la arteria femoral, evitando abrir el abdomen, y se realiza con anestesia epidural en la mayoría de los casos, produciendo una recuperación casi inmediata del paciente.

Se estima que el 70 por ciento de los aneurismas de aorta abdominal pueden resolverse con esta técnica. En diferentes estudios científicos aleatorizados (DREAM y EVAR1 y 2, por ejemplo), se observó que el tratamiento endovascular se asoció con menos mortalidad postintervención.